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México fortalece sus reglas anticorrupción, pero enfrenta retos para aplicarlas.
Gobernanza
México fortalece sus reglas anticorrupción, pero enfrenta retos para aplicarlas
El país supera el promedio de la OCDE en varios criterios normativos de integridad pública, aunque mantiene rezagos en su aplicación, particularmente en cabildeo e integridad de las fiscalías

México cuenta con fortalezas normativas para prevenir la corrupción y promover la integridad pública, aunque persisten retos para llevar algunas de esas reglas a la práctica.

Así lo muestran las Perspectivas de anticorrupción e integridad 2026 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que evalúan, entre otros aspectos, conflictos de intereses, financiamiento político, acceso a la información, cabildeo e integridad de las fiscalías.

Fortalezas por encima del promedio

En conflictos de intereses, México cumple 89 % de los criterios normativos y 56 % de los prácticos, frente a promedios de 80 % y 45 %, respectivamente, entre los países de la OCDE.

La Constitución obliga a las personas servidoras públicas a presentar declaraciones patrimoniales y de intereses, mientras que la Ley General de Responsabilidades Administrativas establece sanciones por incumplimiento.

Otra fortaleza es el financiamiento político. México cumple 100% de los criterios normativos y 71% de los prácticos, frente a promedios de 76% y 58%. La legislación establece límites a las contribuciones y gastos de campaña y prohíbe las donaciones anónimas y las aportaciones extranjeras. El Instituto Nacional Electoral es responsable de aplicar los controles.

En acceso a la información pública, México cumple 78% de los criterios normativos y 62% de los prácticos. Los promedios de la OCDE son 72% y 62%, respectivamente.

Los pendientes

El panorama cambia en otras áreas. En integridad de las fiscalías, México alcanza 55% de los criterios normativos y 47% de los prácticos, por debajo de los promedios de la OCDE, de 66% y 52%.

El cabildeo también presenta rezagos: el país cumple 40 % de los criterios normativos y 22 % de los prácticos, frente a 43% y 38% de la OCDE. Además, no existe una institución responsable de supervisar de manera general estas actividades.

La diferencia entre normas y aplicación también aparece en el marco estratégico anticorrupción: México cumple 80% de los criterios sobre su solidez normativa, frente a un promedio de 38%, pero alcanza 20% en los criterios prácticos, por debajo del 32% de la OCDE.

El diagnóstico muestra así dos caras de la política de integridad en México: existen bases legales e institucionales relevantes, pero el desafío está en convertirlas en prácticas efectivas, fortalecer la supervisión y cerrar las brechas de implementación.

Fuente: OCDE

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