La función social de las empresas va más allá de generar utilidades para sus accionistas. También implica crear oportunidades para las personas, impulsar la prosperidad de sus comunidades y asegurar su permanencia mediante la innovación y la reinversión, sostuvo el empresario Juan Pablo Castañón Castañón.
Durante su participación en Voces del Mar de Cortés, con el tema “Desafíos actuales y futuros de la empresa en México”, el ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) reflexionó sobre la responsabilidad de la iniciativa privada en el desarrollo económico y social del país.
Voces del Mar de Cortés es un espacio de diálogo virtual impulsado por Foro Mar de Cortés que reúne a líderes empresariales, académicos, de sociedad civil y figuras públicas para discutir la integración regional, el desarrollo económico, la sostenibilidad y el futuro del noroeste de México.
La empresa debe trascender a sus fundadores
“La empresa es una herramienta social, no es una herramienta patrimonial para sus accionistas. El patrimonio de los accionistas es una consecuencia de la empresa”, expresó Castañón al explicar su visión sobre el propósito de la actividad empresarial.
Para el empresario sinaloense, las organizaciones deben construir las condiciones que les permitan continuar operando y generando oportunidades, incluso cuando sus fundadores ya no estén al frente.
Esto requiere reinvertir, actualizar sus procesos, incorporar tecnología y desarrollar nuevos productos y mercados. También implica evitar que el éxito alcanzado se convierta en un obstáculo para seguir evolucionando.
“No podemos quedarnos en el confort, no podemos decir yo ya la hice, porque la empresa se va a ir haciendo vieja”, advirtió.
Innovación y talento para sostener la competitividad
Castañón destacó que las empresas enfrentan el desafío de aprovechar las herramientas tecnológicas disponibles, sin limitar la innovación a la inteligencia artificial.
Desde su experiencia en la industria biotecnológica, explicó que su actividad empresarial incluye la elaboración de colorantes naturales a partir de cempasúchil, chile y jamaica, así como ingredientes para la industria alimentaria y productos relacionados con la salud visual.
Según compartió, el 95% de la producción de su empresa se comercializa fuera de México, en mercados como Estados Unidos, Canadá, Japón, Corea y distintos países de América Latina.
Otro componente de la sostenibilidad empresarial, señaló, es aprovechar el talento de distintas generaciones. Consideró que la experiencia acumulada y las capacidades de los jóvenes pueden complementarse, especialmente en actividades de investigación, desarrollo e innovación.
“El talento en las empresas no se debe de perder. Si bien es cierto, la energía cambia, pero el talento se enriquece con el tiempo”, afirmó.
Empresas sostenibles para una región con futuro
Al abordar los desafíos del noroeste de México, Castañón vinculó la permanencia de las empresas con la responsabilidad de preservar el patrimonio natural y social de la Región Mar de Cortés.
Planteó que los empresarios deben contribuir a construir una visión compartida de largo plazo, capaz de integrar competitividad, innovación, conservación ambiental y participación ciudadana.
“¿Cuál es nuestra responsabilidad para los próximos 25 años para preservar lo que tenemos, lo que heredamos y lo que vamos a heredar?”, cuestionó.
Su respuesta apuntó a una responsabilidad compartida: construir empresas, sociedades y gobiernos sostenibles en el tiempo.
En esta visión, dijo, la empresa no constituye únicamente un patrimonio privado, sino una organización cuya continuidad puede contribuir a generar prosperidad para las siguientes generaciones.