En la Región Mar de Cortés hay investigadores, emprendedores y proyectos innovadores con potencial para resolver problemas ambientales y productivos. Sin embargo, tener una buena idea no garantiza que llegue al mercado.
¿Qué hace falta para convertir ese conocimiento en empresas sostenibles? Armando Laborde, socio de New Ventures, propuso fortalecer el financiamiento, la mentoría y los vínculos entre academia, emprendedores e inversionistas.
Durante Voces del Mar de Cortés, espacio de diálogo de Foro Mar de Cortés dedicado a analizar los desafíos y oportunidades regionales, Laborde conversó sobre cómo acelerar negocios que combinen rentabilidad con soluciones sociales y ambientales.
De la investigación al emprendimiento
Desde 2004, explicó, New Ventures impulsa empresas que buscan resolver problemas mediante modelos de negocio menos dependientes de donativos. Actualmente trabaja con alrededor de 200 emprendedores al año.
“Empezamos con programas de aceleración, con temas de mentoría, pero hemos ido ampliando los servicios para tener financiamiento, capital, espacios de vinculación con otros inversionistas, espacios de vinculación con corporativos”, indicó.
Subrayó que desarrollan un programa de incubación de negocios de impacto que actualmente está en su segunda edición. El proceso contempla una primera selección de 40 participantes, que posteriormente se reducirá a 10.
“Creemos que uno de los ejes es apoyar esas innovaciones, ahí tenemos empresas increíbles que están súper tempranas, pero dices ‘estas las tenemos que apoyar’”, compartió.
Entre los proyectos mencionados por Laborde está Cíclica, de Mazatlán, que utiliza larvas de mosca soldado negra para transformar residuos orgánicos en proteína para alimentación animal y fertilizante. Indicó que la empresa ya procesa cinco toneladas diarias de residuos y consiguió un contrato con una multinacional.
Otro caso es Océageno, un emprendimiento que inicialmente buscaba producir colágeno de pescado para cosméticos, pero modificó su propuesta para elaborar premios para mascotas a partir de residuos pesqueros.
También destacó Regenerative Ocean Project, iniciativa de cultivo de algas comestibles que busca ofrecer alternativas económicas a la pesca y favorecer la recuperación de ecosistemas marinos.
“Estos emprendedores ya metieron todos sus pocos ahorros en estos emprendimientos, necesitan recursos, vinculaciones con mercado, financiamiento. Por ahí pueden surgir muchas soluciones y es una estrategia que creemos que hay que apoyar”, expresó.
¿Qué necesitan los negocios de impacto para crecer?
Laborde dijo que la inversión de impacto se distingue por su intención de resolver un problema social o ambiental mediante un producto o servicio. La rentabilidad es importante, pero algunos emprendimientos requieren más tiempo, acompañamiento y mecanismos de financiamiento distintos a los tradicionales.
“Creemos que hay ganas, hay emprendedores, hay ideas, pero faltan los espacios para los ecosistemas y los mecanismos de soporte para ellos”, señaló.
La segunda parte de la estrategia consiste en ayudar a las empresas tradicionales a incorporar objetivos ambientales y sociales en sus operaciones.
Explicó que New Ventures ha desarrollado esquemas de crédito que ofrecen mejores tasas a empresas que asumen compromisos de inclusión laboral o mejoras ambientales, como el tratamiento de aguas residuales y el manejo de residuos.
Estas experiencias, algunas desarrolladas en la región del arrecife mesoamericano, muestran cómo los incentivos financieros pueden vincular las necesidades empresariales con objetivos de sostenibilidad.
Para la Región Mar de Cortés, el desafío es construir un ecosistema que conecte conocimiento, capital y oportunidades comerciales. No basta con generar innovación, también se necesitan condiciones para que las soluciones se conviertan en negocios capaces de sostenerse y crecer.