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De Baja California a Nayarit, la red de electrolineras enfrenta el reto de conectar la región.
Movilidad
De Baja California a Nayarit, la red de electrolineras enfrenta el reto de conectar la región
La Región Mar de Cortés concentran 492 electrolineras, 10.2% de las registradas en México. El siguiente desafío es que la infraestructura no solo crezca en las ciudades, sino que permita recorrer una región marcada por largas distancias y corredores carreteros

Tener una electrolinera en la ciudad es una cosa. Encontrar infraestructura suficiente para recorrer cientos de kilómetros entre ciudades es otra.

De acuerdo con datos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE),
los cinco estados de la Región Mar de Cortés cuentan con 492 electrolineras, distribuidas en 234 estaciones registradas. Representan 10.2% de las 4,802 electrolineras del país.

Baja California encabeza la región con 183 electrolineras, seguida por Sonora, con 107; Baja California Sur, con 83; Sinaloa, con 75, y Nayarit, con 44. Así, Baja California concentra 37.2% de la infraestructura regional y tiene más de cuatro veces las electrolineras registradas en Nayarit.

La cantidad, sin embargo, no permite determinar por sí sola qué tan preparada está la región para la movilidad eléctrica.

Al primer trimestre de 2026, México tenía 235,501 vehículos eléctricos, una relación aproximada de 49 unidades por cada electrolinera, según información de CFE y la Electro Movilidad Asociación (EMA) difundida por Expansión ESG.

Carlos Levy, director de Vemo Charging Network, explicó a ese medio que evaluar la infraestructura requiere considerar también su potencia, ubicación, utilización, disponibilidad y confiabilidad.

El reto cobra relevancia en la Región Mar de Cortés, donde trasladarse entre ciudades puede implicar recorridos de cientos de kilómetros. La utilidad de la red depende no solo de los cargadores disponibles en los principales centros urbanos, sino de encontrar infraestructura durante los trayectos que los conectan.

La EMA plantea que la expansión debe responder a los patrones reales de movilidad. Las necesidades de quien recarga parcialmente durante sus actividades cotidianas son diferentes de las de quien realiza viajes largos o utiliza una flotilla. Conforme aumenten los vehículos eléctricos, la cobertura de corredores carreteros será cada vez más importante.

La distribución también plantea un desafío de equidad. Isabel Studer, presidenta de Sostenibilidad Global e impulsora de la Alianza por la Movilidad Sostenible para Todos, advirtió a Expansión ESG sobre una transición de “dos velocidades” si la infraestructura se concentra donde existe mayor poder adquisitivo.

Propone incorporar indicadores de confiabilidad y cobertura carretera, además de medir cargadores por habitante y por vehículo.

Los cinco estados ya cuentan con una base de infraestructura sobre la cual puede crecer la electromovilidad. El siguiente paso será determinar si esos puntos forman realmente una red.

Para ello será necesario saber dónde están, qué distancia existe entre ellos, qué potencia ofrecen y qué tan confiable es su funcionamiento. En una región de grandes distancias, el desafío ya no es solamente contar electrolineras, sino conseguir que permitan llegar de un lugar a otro.

Con información de Expansión ESG.

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