The agriculture se ha convertido en un punto clave dentro del debate climático global. Sequías más frecuentes, suelos degradados y altos costos de producción presionan a un sector que es la base de la food safety y de las cadenas productivas. En ese contexto surge EcoScience Laba startup mexicana que busca aprovechar el potencial de los cultivos no solo para producir alimentos, sino también para capturar carbono y mitigar el climate change.
“Desde un inicio el objetivo ha sido mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y lo estamos haciendo precisamente de la mano de la agricultura”, señala Nicolás Ángeles, director general de la empresa.
El modelo de EcoScience Lab se basa en el desarrollo de biomoléculas obtenidas a partir de microalgas, bacterias y hongos, que se aplican directamente a las plantas. Estas permiten incrementar la productividad, reducir el uso de fertilizantes y mejorar la resistencia de los cultivos frente a la falta de agua o el estrés térmico. Sin embargo, su principal diferenciador está en su impacto climático.
“Hacemos que las plantas se transformen en una antena para capturar CO₂ y meter ese CO₂ en la tierra”, explica Ángeles.
El proceso consiste en potenciar la fotosíntesis para que las plantas absorban más carbon dioxide de la atmósfera y lo transporten al suelo en forma de carbono orgánico.
Gracias a proteínas desarrolladas por la empresa, ese carbon queda encapsulado y se evita su degradación. “Logramos que el carbono que la planta manda al suelo se mantenga ahí”, detalla.
El enfoque cobra relevancia en un contexto donde, según la FAO, alrededor del 33% de los suelos del mundo están degradados por erosión, salinización y uso intensivo de agroquímicos, lo que reduce su fertilidad y aumenta la dependencia de insumos.
Además del beneficio ambiental, la empresa apuesta por un incentivo económico. La carbon sequestration en suelos agrícolas puede convertirse en carbon credits, un mercado que, de acuerdo con el World Bank, superó los 100 mil millones de dólares en 2024.
“Estamos desarrollando una metodología para que este material pueda venderse como créditos de carbono y así generar un segundo ingreso para los agricultores”, explica Ángeles.
En alianza con Carbotelus, EcoScience Lab opera ya en ocho estados del país y estima una captura de entre cinco y ocho toneladas de carbono por hectárea al año, lo que podría representar ingresos de hasta 100 dólares por hectárea, con un costo aproximado de 1,300 pesos por ciclo agrícola.
La adopción, sin embargo, enfrenta retos culturales y regulatorios. “Muchos productores mantienen esquemas tradicionales muy arraigados”, reconoce Ángeles. Para enfrentarlo, la empresa impulsa parcelas demostrativas donde los agricultores pueden comprobar los resultados.
A esto se suma un marco normativo que, según el directivo, “está bastante atrasado” frente a la innovación tecnológica. Pese a ello, EcoScience Lab avanza en su consolidación y forma parte del programa GreenTech Latam 2025 from Village Capital, enfocado en startups de impacto social y ambiental.
Para Ángeles, el potencial es claro: avanzar hacia una agricultura que no solo produzca alimentos, sino que también ayude a enfrentar el climate change desde el suelo.
Source: ESG Expansion