La adopción masiva de solar energy at Mexico enfrenta un obstáculo conocido: falta de inversión. Para muchas empresas, instalar paneles fotovoltaicos no es su negocio principal y requiere un capital que compite con otras prioridades. Esa tensión ha limitado la velocidad con la que los proyectos de generación distribuida y autoconsumo se desarrollan en el país.
Conscientes de este freno, la climatech mexicana FinSolar, fundada en 2019, propone introducir en México el modelo de tax equity, un mecanismo que en United States ha sido decisivo para impulsar las clean energies, destaca un artículo publicado por ESG Expansion.
According to the Consejo Americano de Energías Renovables (ACORE, por sus siglas en inglés), más de un tercio de los proyectos renovables en ese país se han financiado bajo esta figura, agrega.
“El tax equity es una forma de aprovechar al máximo los incentivos fiscales, los beneficios en la ley, para que las empresas puedan invertir en proyectos de energía renovable sin usar su propio capital o minimizando ese uso”, explicó Ian de la Garza, fundador de FinSolar.
¿Cómo funciona el tax equity?
El esquema permite que un inversionista con capacidad fiscal aporte capital a un proyecto solar o eólico. A cambio, recibe los beneficios fiscales que la legislación reconoce, como deducciones y créditos por la instalación de equipos de generación limpia.
Ese flujo de capital reduce la necesidad de recurrir a deuda tradicional y baja el costo total de los proyectos, generando a la vez un retorno atractivo para el inversionista.
En México, FinSolar combina este modelo con los contratos PPA (power purchase agreements), en los que un desarrollador financia, instala y opera el sistema fotovoltaico, mientras el cliente paga una tarifa pactada por la energía, regularmente más baja que la de la red eléctrica.
Esto permite garantizar ahorros sostenidos, hacer financieramente viable la transición y acelerar el cumplimiento de metas de sostenibilidad empresarial.
El beneficio clave es que la empresa usuaria puede capturar de inmediato ventajas fiscales como la deducción de la inversión, sin necesidad de ejecutar cada proyecto por su cuenta.
En lugar de ello, invierte en un vehículo que FinSolar administra, lo que amplía la escala y facilita que incluso compañías con limitaciones de espacio, contratos o factores técnicos puedan participar en la transición energética.
Para Mexico, donde el potencial solar es vasto pero la inversión insuficiente, replicar el tax equity podría convertirse en la pieza que falta para masificar el acceso a clean energy en el sector privado.
Source: ESG Expansion