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Regenerar juntos: la apuesta por reconciliar desarrollo y conservación en el Mar de Cortés.
Desarrollo regenerativo
Regenerar juntos: la apuesta por reconciliar desarrollo y conservación en el Mar de Cortés
Martin Goebel propone un modelo de desarrollo regenerativo basado en la colaboración entre comunidades, empresas, gobiernos, academia y organizaciones para que la prosperidad de la región no avance a costa de su patrimonio natural

Desarrollo económico y conservation no tienen que avanzar en direcciones opuestas en el Sea of Cortez. Para Martin Goebel, pueden formar parte de una misma ruta de prosperidad si quienes habitan, conservan, invierten y toman decisiones sobre el territorio colaboran desde el inicio para comprender sus límites, reducir impactos y regenerar lo que ya se ha deteriorado.

El Vicepresidente de Programas Regionales de LegacyWorks Group, expuso esta visión durante Voices from the Sea of Cortez, un ejercicio de comunicación de Foro Mar de Cortés que abre la conversación con liderazgos empresariales, académicos y de la sociedad civil sobre temas estratégicos para el desarrollo y la prosperidad de la región.

En su participación, titulada Prosperidad con Desarrollo Regenerativo, planteó que el desafío ya no consiste únicamente en reducir los impactos del crecimiento. La región, sostuvo, necesita avanzar hacia un modelo capaz de restaurar ecosistemas, fortalecer comunidades y disminuir riesgos económicos y ambientales.

“La sustentabilidad medio trata de mantener lo que ya tenemos, y esto es bueno, pero ya no es suficiente porque hemos perdido tanto ya en muchos territorios que queremos tratar de impulsar lo que llamamos la regeneración”, señaló.

De competir a colaborar

Ese cambio, dijo, implica modificar una práctica frecuente: diseñar proyectos, obtener permisos y consultar después a las comunidades y otros actores del territorio. Hacerlo así favorece conflictos que podrían atenderse desde etapas tempranas.

La alternativa que propuso es pasar de relaciones transaccionales a un modelo colaborativo que involucre al sector privado, gobiernos, academia, organizaciones y, especialmente, comunidades locales.

“Tenemos que cambiar nuestro mindset, en donde estamos tratando de colaborar uno con el otro y con la naturaleza para cambiar el paradigma del desarrollo”, afirmó.

Desde esta perspectiva, desarrolladores e inversionistas no quedan fuera de la ecuación. Por el contrario, Goebel los consideró agentes con capacidad de impulsar cambios, por lo que es necesario trabajar con, no en contra de ellos para construir soluciones conjuntas y un futuro próspero para la región.

La confianza, un recurso para regenerar

Martin Goebel subrayó que la colaboración no ocurre automáticamente, ya que requiere acuerdos, objetivos compartidos y confianza entre actores que pueden tener intereses distintos.

“Los avances avanzan en la velocidad y en la medida que se consigue la confianza. Es absolutamente vital tomar el tiempo inicialmente para cultivar esa sensación de confianza entre todos y de propósito común”, resumió.

Sin esa comunicación y propósito común, agregó, es difícil sostener proyectos capaces de responder a problemas que ningún sector puede resolver individualmente.

Para explicar el potencial de este enfoque, Goebel mencionó como ejemplo Cabo Pulmo, que logró la recuperación del ecosistema gracias a la participación conjunta de la comunidad local, academia y Gobierno federal.

“Creo que el reto es la falta de un recurso natural muy raro que se llama colaboración. No tenemos suficiente apertura a colaborar uno con el otro para lograr cosas que nos rebasan individualmente, pero que conjuntamente lo podemos lograr si nos proponemos un propósito común”, sostuvo.

Una visión de la sierra al mar

Goebel propuso además entender el Sea of Cortez como un sistema conectado. Lo que sucede en ranchos, cuencas y comunidades tierra adentro termina relacionado con el agua, las costas, las pesquerías, el turismo y la biodiversidad marina.

A esta visión la denomina “sierra a mar”: comprender el territorio antes de intervenirlo y reconocer tanto su potencial como sus límites.

Ese, expresó, es uno de los mayores desafíos de la región, porque las decisiones avanzan más rápido que el conocimiento sobre sus consecuencias.

“Estamos haciendo las cosas a un paso tan rápido que no nos estamos dando el tiempo para entender y atender los efectos que causa el crecimiento demográfico, el desarrollo económico”, advirtió.

El desarrollo regenerativo trata de invertir esa lógica: anticipar impactos, restaurar lo deteriorado y construir prosperidad compartida.

Avanzar en esa dirección supone reconocer que el futuro del Sea of Cortez no depende de un solo sector ni puede construirse con decisiones aisladas, indicó. Requiere sumar el conocimiento de las comunidades, la capacidad de inversión del sector privado, la evidencia de la academia, la acción de los gobiernos y la experiencia de las organizaciones.

La apuesta no es detener el desarrollo, sino cambiar la manera de hacerlo. En una región tan valiosa como frágil, regenerar también significa aprender a construir juntos.

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