En un país donde la drought avanza, la demanda energética aumenta y el campo enfrenta crecientes presiones económicas y ambientales, una alternativa tecnológica comienza a llamar la atención de especialistas, universidades y comunidades rurales: la agrovoltaica.
De acuerdo con un artículo publicado por Xataka, este modelo combina la producción agrícola with the generación de energía solar en una misma superficie, mediante la instalación de paneles fotovoltaicos elevados sobre cultivos o áreas ganaderas.
La idea rompe con la lógica tradicional de elegir entre usar la tierra para producir alimentos o para generar electricidad. En cambio, busca aprovechar ambos procesos de manera simultánea.
¿Qué es la técnica agrovoltaica?
The agrovoltaica consiste en instalar solar panels a cierta altura sobre parcelas agrícolas para permitir que las actividades productivas continúen debajo de ellos. Además de generar clean energy, las estructuras funcionan como una especie de “sombrilla tecnológica” que reduce la exposición directa al sol.
Esto ayuda a disminuir la evapotranspiración de las plantas, conservar la humedad del suelo y reducir la demanda de agua, un punto clave para Mexico, donde el sector agropecuario consume alrededor del 76% del agua dulce disponible.
Aunque el concepto comenzó a desarrollarse en Germany durante la década de 1980, la caída en el precio de los paneles solares durante los últimos años permitió que esta tecnología comenzara a verse como una opción viable para regiones con alta radiación solar, como el norte mexicano.
Un potencial creciente para México
En 2023 surgió la Red Agrovoltaica Mexicana (RAMe), integrada por más de 70 organizaciones entre universidades, empresas y comunidades rurales de al menos 14 estados del país.
Según datos presentados en Intersolar Mexico 2026 y retomados por Xataka, los desarrollos fotovoltaicos convencionales autorizados este año ocuparán cerca de 5 mil hectáreas de suelo, lo que incrementa la presión sobre territorios agrícolas y ecosistemas.
Especialistas consideran que la agrovoltaica podría ayudar a evitar este conflicto por el uso del territorio. En la península de Yucatán, por ejemplo, se estima que utilizar apenas entre 1% y 2% del territorio ganadero permitiría instalar hasta 12 mil MW de capacidad solar sin desmontar bosques ni abandonar actividades productivas.
Obstáculos legales y económicos
Pese a su potencial, el modelo enfrenta desafíos importantes. Las estructuras deben instalarse a mayor altura para permitir el paso de maquinaria agrícola, lo que incrementa los costos entre 50% y 100%.
También existe un vacío legal. Actualmente, la agrovoltaica no cuenta con una figura jurídica específica en Mexico, por lo que los proyectos deben cumplir trámites similares a los de grandes centrales eléctricas.
Aun así, ya existen experiencias piloto con cultivos como lechuga, jitomate, zanahoria y chile chiltepín, además de proyectos impulsados por comunidades otomíes y universidades como la National Autonomous University of Mexico.
En regiones como el Sea of Cortez, donde convergen altas temperaturas, estrés hídrico y actividades agrícolas estratégicas, especialistas consideran que la agrovoltaica podría convertirse en una herramienta clave para impulsar resiliencia energética y adaptación climática sin desplazar la producción de alimentos.
Source: Xataka