Cada minuto, un camión lleno de basura plástica llega al ocean en alguna parte del planeta. En Mexico, esta crisis se vuelve evidente en sus playas turísticas, donde toneladas de plastic waste, colillas y envases se acumulan año tras año.
Baja California Surwhere the coastal tourism aporta cerca del 35% del PIB estatal, enfrenta este dilema con especial intensidad: ¿cómo mantener sus playas limpias y atractivas sin comprometer el futuro de sus ecosistemas?
At La Paz, la comparación entre dos playas vecinas revela las contradicciones del modelo actual. Balandra, declarada Natural Protected Area en 2012, ha logrado preservar su entorno gracias a reglas de acceso, limitación de concesionarios y campañas de concientización.
Apenas a dos kilómetros, El Tecolote muestra el reverso: restaurantes, fogatas y turismo masivo que dejan hasta 9,300 kilos de residuos al mes, según ZOFEMAT.
Frente a este panorama, la Citizen Observer Network (ROC) propone un giro radical: estudiar la basura como si fuera una especie biológica. Con una metodología innovadora, los residuos se registran, clasifican y georreferencian, generando bases de datos que permiten detectar patrones de acumulación, identificar puntos críticos y dimensionar el impacto turístico. Lo que antes era solo una limpieza, ahora se convierte en ciencia ciudadana.
El involucramiento de estudiantes de la UABCS, junto con organizaciones como Californios Verdes, EPI México, Eco Alianza de Loreto y Clean Up BCS, ha sido decisivo.
“Al principio pensé que sería solo recoger basura, pero cuando nos explicaron que estábamos generando datos que servirán para generar propuestas y evidencia que ayude a construir estrategias de manejo de residuos, sentí que mi esfuerzo tenía más sentido”, expuso Ana, estudiante de Lenguas Modernas.
Los resultados indican que, en El Tecolote, los principales contaminantes son restos de carbón (23%), colillas (19%), plásticos de un solo uso (15%) y papel sanitario (3%). Más de la mitad de los residuos provienen directamente del turismo, con picos de hasta 40% más basura en Easter, verano y fin de año.
Estos datos permiten entender que la certificación como “playa sustentable”, planteada por el municipio, difícilmente será posible sin un sistema permanente de monitoreo y prevención.
The project of ROC plantea una lección para Baja California Sur y para Mexico: the gestión de playas no puede limitarse a limpiezas esporádicas. Requiere información sólida, gobernanza compartida y participación social. Las playas son espejos de nuestra relación con el mar. Cada colilla y cada botella no solo son desechos, también son datos que nos muestran cómo habitamos y consumimos.
Si El Tecolote logra transformarse en un laboratorio vivo de gestión de residuos, podría marcar el camino hacia un modelo replicable para todas las costas mexicanas, donde la basura deje de ser invisible y se estudie como un fenómeno tangible, con patrones y ciclos que podemos comprender… y cambiar.
Source: This Country