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Empresa, emprendimiento y economía

El riesgo climático ya llegó a los bancos: así cambian las reglas para financiar el desarrollo sostenible
Finanzas sostenibles
El riesgo climático ya llegó a los bancos: así cambian las reglas para financiar el desarrollo sostenible
Las instituciones financieras ya consideran variables como el cambio climático, la escasez de agua y los criterios ASG al otorgar créditos. El caso de Banorte, analizado por el Centro de Empresas Conscientes, muestra cómo evolucionan las finanzas sostenibles en México

El cambio climático, el estrés hídrico y los riesgos sociales ya no son únicamente variables ambientales: también influyen en las decisiones sobre quién recibe financiamiento y bajo qué condiciones. Esa transformación está redefiniendo el papel de las instituciones financieras y marcando una nueva etapa para el desarrollo económico sostenible.

Así lo plantea María del Pilar Gómez Carreño, profesora del Departamento de Gestión y Liderazgo de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey e investigadora adscrita al Centro de Empresas Conscientes, en un artículo publicado en el blog de ese centro académico, donde analiza la evolución de Grupo Financiero Banorte hacia un modelo que integra criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en su estrategia de negocio.

La autora contextualiza este cambio con datos que muestran la creciente presión ambiental sobre la economía mexicana. Cita información del INEGI que estima en 1.38 billones de pesos los costos asociados al agotamiento y la degradación ambiental, equivalentes al 4.1 % del Producto Interno Bruto nacional.

También refiere que México ocupa la posición 26 mundial en estrés hídrico, de acuerdo con el World Resources Institute, una condición que incrementa los riesgos para empresas, cadenas de suministro e inversiones.

En este escenario, explica Gómez Carreño, las instituciones financieras están ampliando su análisis tradicional para incorporar riesgos derivados del cambio climático y la disponibilidad de recursos naturales antes de autorizar créditos o financiar proyectos.

Como parte del caso analizado, la autora recupera la participación de Zaira Angélica González, subdirectora de Sustentabilidad e Inversión Responsable de Banorte, durante la Concentración de Negocios Conscientes del Tecnológico de Monterrey.

La especialista resume el cambio de paradigma con una afirmación contundente: “La parte de sustentabilidad es la que te ayuda también a tener un propósito más allá de la parte financiera o más allá de las utilidades que pueda obtener un grupo financiero”.

El artículo explica que la institución ha desarrollado procesos de evaluación socioambiental, análisis de riesgos climáticos y estrategias de inversión responsable, una tendencia que responde tanto a la evolución del mercado como a nuevas exigencias regulatorias e inversionistas. En palabras de González: “Hoy ya no es opcional, hoy es mandatorio”.

El análisis de Gómez Carreño permite observar una tendencia con implicaciones para regiones como el Mar de Cortés, donde actividades como el turismo, la pesca, la agricultura, la infraestructura y el desarrollo urbano dependen cada vez más de la capacidad para gestionar riesgos ambientales y demostrar prácticas sostenibles.

La sostenibilidad financiera deja así de ser un tema de reputación corporativa para convertirse en un factor que puede determinar el acceso al capital, la competitividad de los proyectos y la resiliencia de los territorios frente a un entorno climático cada vez más complejo.

Fuente: Centro de Empresas Conscientes

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