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ECOSISTEMAS Y BIODIVERSIDAD

Bioplásticos ganan terreno como solución ante el bajo reciclaje y la sobreproducción de plásticos.
Evolución
Bioplásticos ganan terreno como solución ante el bajo reciclaje y la sobreproducción de plásticos
Expertos destacan su potencial para disminuir hasta 90% las emisiones en su producción y evitar la acumulación de residuos que hoy saturan rellenos sanitarios y ecosistemas

En un contexto global marcado por la sobreproducción de plásticos y las limitaciones del reciclaje, los bioplásticos comienzan a posicionarse como una alternativa viable para reducir el impacto ambiental de los materiales de uso cotidiano. Su desarrollo responde a una necesidad urgente de transformar la manera en que se producen, consumen y gestionan los residuos.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada año se generan más de 400 millones de toneladas de plástico en el mundo, pero menos del 10% logra reciclarse. La mayoría termina en rellenos sanitarios o en ecosistemas naturales, donde puede persistir durante siglos y fragmentarse en microplásticos que afectan la biodiversidad y la salud humana.

Frente a este panorama, los bioplásticos ofrecen ventajas relevantes. Datos de la Asociación Mexicana de Bioplásticos (AMBío) indican que producir un kilo de bioplástico compostable genera alrededor de 0.5 kilogramos de dióxido de carbono (CO₂), frente a los 5.5 kilogramos asociados a plásticos convencionales, lo que representa una reducción cercana al 90% en emisiones.

Gisela Galicia, presidenta de AMBío, subraya que estos materiales no solo reducen la huella ambiental en su producción, sino que también están diseñados para reintegrarse al entorno de forma controlada.

“Son tecnologías que en menos de 90 días pueden volverse imperceptibles en una planta de compostaje y no generan microplásticos, a diferencia de otros productos que permanecen durante décadas”, explicó.

Además, en México comienzan a desarrollarse iniciativas que aprovechan residuos agrícolas, como almidón o subproductos del campo, para fabricar bioplásticos. Este enfoque no solo reduce costos y dependencia de insumos importados, sino que fortalece cadenas productivas locales y promueve modelos de economía circular.

El PNUMA advierte que, de no implementarse cambios estructurales, la contaminación por plásticos podría triplicarse hacia 2060. En ese escenario, los bioplásticos forman parte de un conjunto más amplio de soluciones que incluyen la reducción del consumo, el rediseño de productos y el fortalecimiento de sistemas de reciclaje.

Aunque no representan una solución única, su avance refleja una transición necesaria hacia materiales más sostenibles, capaces de responder a una crisis ambiental que exige acciones inmediatas y coordinadas a nivel global.

Con información de Expansión ESG

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