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inclusión social

México, entre los países de la OCDE con mayor desigualdad educativa y menor inversión por estudiante
Informe
México, entre los países de la OCDE con mayor desigualdad educativa y menor inversión por estudiante
La brecha entre quienes logran niveles más altos de formación y quienes no concluyen la secundaria es mayor que el promedio de la OCDE, lo que refleja retornos altos a la educación, pero también profundas desigualdades

El informe Education at a Glance 2024, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), revela que México es uno de los países que menos recursos destina a la educación.

Mientras el promedio de inversión anual por estudiante en la OCDE asciende a 13 mil 210 dólares, México apenas gasta 2 mil 790 dólares desde primaria hasta bachillerato. En educación superior, la diferencia es aún más marcada: 4 mil 430 dólares por alumno frente a 15 mil 102 dólares en promedio.

Aunque México dedica 4.3% de su PIB a educación, ligeramente por debajo del 4.7% de la OCDE, la proporción del presupuesto público destinada al sector ha caído en los últimos años, al pasar de 15.8% en 2015 a 13.2% en 2022.

La falta de inversión se refleja en aulas más abarrotadas. En primaria, el promedio es de 23 estudiantes por clase, frente a 20.6 en la OCDE.

Brechas educativas exacerban desigualdad

La baja inversión se combina con una fuerte desigualdad en los beneficios que ofrece el sistema educativo. Entre 2019 y 2024, la proporción de adultos jóvenes (25 a 34 años) sin secundaria completa cayó de 49% a 41%. Sin embargo, quienes alcanzan estudios superiores obtienen ventajas económicas mucho mayores que en otros países.

En México, los trabajadores sin secundaria ganan en promedio 19% menos que quienes sí la concluyeron (frente al 17% en la OCDE). Y tener un título universitario implica salarios 56% más altos (por encima del 54% de la OCDE). El mercado laboral mexicano, por tanto, recompensa fuertemente los estudios, pero también amplía la brecha entre quienes acceden y quienes no.

Un patrón laboral atípico: más educación, más desempleo

El estudio también muestra un fenómeno único en México. A diferencia de la mayoría de los países, el desempleo no disminuye con un mayor nivel educativo. En la OCDE, el desempleo cae de 12.9% entre jóvenes sin secundaria a 4.9% entre universitarios. En México ocurre lo contrario: 2.7% de los jóvenes sin secundaria están desempleados, frente a 4.3% de los universitarios.

Esto evidencia que el sistema productivo nacional aún no genera empleos suficientes y de calidad para absorber a los egresados de la educación superior, limitando el impacto de la escolaridad en movilidad social.

Educación superior: acceso concentrado y poca especialización

El acceso a la universidad en México se centra en licenciaturas, que representan el 93% de las inscripciones, frente al 78% promedio en la OCDE. Sin embargo, la proporción de jóvenes con estudios de maestría sigue siendo muy baja: solo el 2% de los adultos de 25 a 34 años cuentan con ese nivel, contra un promedio de 16% en la OCDE.

En cuanto a áreas de estudio, los estudiantes mexicanos se concentran en negocios, administración y derecho (34%), mientras que apenas el 26% egresa de carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), claves para la innovación y el desarrollo tecnológico.

El desafío es invertir más y redistribuir mejor

El informe de la OCDE concluye que México enfrenta un doble desafío: invertir más recursos en todos los niveles educativos y, al mismo tiempo, garantizar que el sistema productivo pueda aprovechar el talento formado.

De no atenderse este reto, los beneficios de la educación seguirán concentrados en unos pocos y la desigualdad social se profundizará, aun cuando más jóvenes logren concluir la secundaria o ingresar a la universidad.

Fuente: OCDE

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