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Empresa, emprendimiento y economía

Valle de Guadalupe puede convertirse en un laboratorio mundial del vino frente al cambio climático: Camillo Magoni.
Voces del Mar de Cortés
Valle de Guadalupe puede convertirse en un laboratorio mundial del vino frente al cambio climático: Camillo Magoni
El enólogo y fundador de Magoni Agrícola planteó en Voces del Mar de Cortés que la escasez de agua y el aumento de las temperaturas pueden impulsar investigación para adaptar la vitivinicultura a las condiciones del futuro

Las condiciones que hoy desafían a la vitivinicultura de Baja California podrían convertirse en una oportunidad para investigar cómo producir vino ante escenarios de mayor temperatura y menor disponibilidad de agua.

Durante su participación en Voces del Mar de Cortés, Camillo Magoni planteó que la región tiene condiciones para convertirse en un espacio de investigación y experimentación de alcance internacional.

El enólogo, Director y Fundador de Magoni Agrícola participó en este ejercicio de comunicación de Foro Mar de Cortés con la charla Origen y Perspectiva del Vino en la Región Mar de Cortés.

“Las condiciones que tenemos hoy aquí son las que están proyectando en otras regiones. Deberíamos de convertirnos en un laboratorio de prueba a nivel casi mundial”, expuso.

Magoni señaló que la escasez de agua, la baja precipitación, la calidad variable del agua de pozo y la diversidad de los suelos obligan a buscar formas distintas de cultivar la vid.

A ello se suma el cambio climático. De acuerdo con las observaciones realizadas en su estación meteorológica, explicó, uno de los cambios más notorios ha sido el aumento de la temperatura nocturna y la presencia de inviernos cada vez menos fríos.

“Este año estamos teniendo una caída de producción de cerca del 40% en la uva, porque la planta no descansó en invierno. En cambio, tenemos una insolación brutal”, indicó.

Agua tratada y 121 variedades para buscar respuestas

Magoni subrayó que para mantener los viñedos en Valle de Guadalupe es necesario resolver el tema del agua.

“Si no resolvemos el tema del agua, no hay forma de mantener los viñedos activos como quisiéramos”, sostuvo.

Por ello, ya se encuentra en experimentación una posible alternativa. Explicó que hace 16 años inició un viñedo en una planta de tratamiento de Tijuana que utiliza agua residual tratada para el riego.

El seguimiento incluye análisis anuales de suelo, tres análisis del agua al año y pruebas bacteriológicas de la uva antes de cada vendimia. Al momento de su participación en Voces del Mar de Cortés, detalló que el viñedo acumulaba 12 vendimias.

“Aquí vivimos en una región muy árida, prácticamente no llueve o llueve muy poco, pero tenemos dos fuentes inagotables: una es el agua del mar, el Pacífico, para la desalación, y la otra es el reúso de las aguas de las ciudades”, recalcó.

La experimentación también ocurre en las plantas. Magoni señaló que actualmente cultiva 121 variedades de vid con el propósito de observar cuáles podrían convertirse en alternativas frente a las condiciones futuras.

La experiencia histórica de Baja California muestra que la adaptación puede producir identidad. Recordó el trabajo realizado durante años para identificar y seleccionar las plantas de Nebbiolo presentes en antiguos viñedos de la región. El primer vino elaborado con esa uva salió en 1986 y la variedad terminó convirtiéndose en una de las expresiones características de la vitivinicultura bajacaliforniana.

El enólogo consideró que la investigación desarrollada en Baja California puede tener utilidad más allá de la región. Durante su intervención puso como ejemplo a Napa, California, donde las tendencias climáticas plantean interrogantes sobre la viabilidad futura de variedades como Cabernet Sauvignon.

Su propuesta es aprovechar las condiciones que Baja California ya experimenta para fortalecer la colaboración entre productores, universidades y centros de investigación y generar conocimiento con anticipación.

El Valle de Guadalupe enfrenta también un desafío territorial

Para Magoni, asegurar el futuro del vino en Baja California no depende únicamente de responder al cambio climático. También implica conservar la actividad vitícola que dio identidad y proyección al Valle de Guadalupe.

Frente al crecimiento del turismo y las discusiones sobre la transformación de la zona, distinguió dos actividades que considera complementarias, pero que no deberían confundirse: la producción vitivinícola y el enoturismo.

“El enoturismo es un elemento fundamental para la promoción, pero no puede ser el punto final de la actividad, que es hoy por hoy uno de los objetivos de la mayoría de las bodegas que tenemos allá”, dijo.

Desde su perspectiva, el turismo es una vía para dar a conocer las bodegas y sus marcas, mientras que el cultivo de la vid y la producción de vino deben permanecer como sustento de la vocación productiva del Valle.

Magoni instó además a defender y cuidar al Valle de Guadalupe ante los efectos que una transformación del uso del territorio podría tener sobre esa actividad.

“Si no lo defendemos, si no mantenemos el sector vitícola muy dinámico y muy activo, se nos va a ir. El valle tiene un peligro de convertirse en un suburbio de Ensenada”, manifestó.

Después de seis décadas vinculadas con la vitivinicultura de Baja California, Magoni sostuvo que la adaptación ha sido parte de la historia de la región. El reto ahora es responder a un clima cambiante, asegurar el agua y conservar el territorio que sostiene la actividad vitivinícola.

Frente a esas presiones, recalcó la importancia de fortalecer la investigación, la innovación y la colaboración para anticipar escenarios y encontrar respuestas.

El desafío para el Valle de Guadalupe no es solo seguir produciendo vino en nuevas condiciones, sino aprovechar su experiencia para generar conocimiento que pueda ser útil para otras regiones vitivinícolas del mundo.

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