Ir al contenido

Empresa, emprendimiento y economía

La economía azul regenerativa, un nuevo horizonte para los océanos y las comunidades costeras.
Sostenibilidad
La economía azul regenerativa, un nuevo horizonte para los océanos y las comunidades costeras
Gobiernos, empresas y comunidades impulsan un cambio histórico: pasar de la extracción a la regeneración; el crecimiento económico del futuro dependerá de la salud del mar y de quienes lo cuidan

Durante años, la llamada “economía azul” se midió por el volumen de carga transportada, la cantidad de turistas recibidos o las toneladas de pescado capturado, sin embargo, hoy la economía azul regenerativa propone revertir el deterioro ambiental y alinear la prosperidad humana con la salud del mar.

Este enfoque reconoce que un océano degradado socava las perspectivas económicas y el bienestar de millones de personas. Por eso, los sectores que dependen del mar (pesca, acuicultura, turismo, energía, transporte marítimo o biotecnología) están llamados a evolucionar para que la regeneración ecológica sea la base del éxito empresarial y social, destaca un artículo publicado por el Foro Económico Mundial.

Destaca que la acuicultura sostenible, por ejemplo, ya ha superado a la pesca silvestre como principal fuente de proteína marina, con más de 94 millones de toneladas anuales. Este cambio refleja una transición hacia sistemas de producción de bajo impacto que, además de generar alimentos, restauran hábitats y fortalecen comunidades costeras.

“El futuro de la pesca de captura no reside en una mayor extracción, sino en la recuperación de las poblaciones, la restauración de los hábitats y la garantía de los derechos de los pescadores artesanales”, indica.

Otro ejemplo esperanzador es el de las energías renovables marinas. La capacidad eólica instalada a nivel global se triplicó en la última década y podría alcanzar 2,000 gigavatios en 2050, aportando energía limpia y miles de empleos costeros. Cuando se planifican con responsabilidad, estos proyectos también pueden favorecer la recuperación de los ecosistemas marinos.

La transformación ya está en marcha. Países de distintos continentes integran la regeneración en su planeación oceánica. El Panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible impulsa a los estados costeros a elaborar planes que alineen las industrias marinas con la conservación y el clima.

En Europa, la Ley de Restauración de la Naturaleza busca rehabilitar al menos el 20% de los mares degradados para 2030. China, por su parte, avanza hacia una “civilización ecológica” con políticas costeras basadas en el funcionamiento de los ecosistemas.

“En conjunto, estos avances señalan un cambio en la gobernanza: la restauración está trascendiendo la práctica voluntaria y se integra cada vez más en los instrumentos legales, de planificación y económicos”, subraya el artículo.

La restauración marina se perfila ya como una nueva industria. Iniciativas que protegen manglares, praderas marinas y arrecifes de coral se expanden con financiamiento estable y monitoreo científico. A la par, la innovación tecnológica, como los sistemas de eliminación de dióxido de carbono oceánico o el cultivo de macroalgas a gran escala, abre nuevas fronteras para combatir el cambio climático desde el mar.

Sin embargo, el desafío no es solo ambiental, también es de equidad. Muchos países costeros en desarrollo enfrentan altos costos financieros y vulnerabilidad ante los choques climáticos. Instrumentos como los bonos azules o los canjes de deuda por naturaleza ofrecen vías para canalizar inversión y fortalecer capacidades locales.

“Sin financiamiento concesional y asociaciones tecnológicas, estas economías corren el riesgo de quedar rezagadas. El financiamiento combinado, los bonos azules y los canjes de deuda por naturaleza pueden ayudar, pero el progreso a largo plazo depende del desarrollo de la capacidad nacional para planificar, aplicar y monitorear”, destaca.

El cambio de paradigma ya está ocurriendo. La economía azul regenerativa mide el éxito no por lo que se extrae del mar, sino por lo que se restaura, protege y fortalece: pesquerías que se recuperan, costas que resguardan vidas y comunidades que prosperan junto a ecosistemas saludables.

En este nuevo horizonte, la salud del océano no es un costo, sino la condición misma del progreso.

Fuente: Foro Económico Mundial

es_MX