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Empresa, emprendimiento y economía

El modelo del capitalismo consciente es una ventaja competitiva sostenible: Francisco Fernández.
Modelo de negocios
El modelo del capitalismo consciente es una ventaja competitiva sostenible: Francisco Fernández
Al participar en Voces del Mar de Cortés, Francisco Fernández, del Tec de Monterrey, expuso que las empresas evolucionan cuando su objetivo primordial es crear soluciones rentables para los problemas de las personas y del planeta

El capitalismo consciente no es una moda ni un discurso aspiracional, sino una ventaja competitiva sostenible para las empresas que buscan crecer en el largo plazo, afirmó Francisco Fernández González, Director Ejecutivo del Centro de Empresas Conscientes del Tecnológico de Monterrey, durante su participación en Voces del Mar de Cortés.

Al compartir su visión, en este espacio de diálogo impulsado por Foro Mar de Cortés, Fernández González explicó que las empresas evolucionan cuando su propósito superior no es maximizar utilidades, sino crear soluciones rentables a los problemas de las personas y del planeta.

“El modelo de capitalismo consciente se convierte en una ventaja competitiva sostenible en el tiempo, no es una moda pasajera. Las empresas son un vehículo para mejorar nuestro planeta, para hacer de este mundo un mundo mejor”, consideró.

El capitalismo tradicional en desgaste: avances que no alcanzaron a todos

Fernández González reconoció que el capitalismo tradicional o americano ha sido un motor clave para el desarrollo global, pero estos avances no se han distribuido de manera equitativa.

Ante liderazgos de la región que atendieron la convocatoria de Foro Mar de Cortés para esta charla virtual, subrayó que, en América Latina, cerca de una tercera parte de la población vive en pobreza y que alrededor del 10% está en pobreza extrema.

En México, agregó, esta realidad se traduce en millones de personas que aún no logran cubrir sus necesidades básicas.

A esto se suma un contexto de alta desigualdad, deterioro ambiental y entornos laborales donde el estrés, la falta de compromiso y la desconexión son síntomas de un modelo que comenzó a mostrar señales de desgaste.

“Hay cosas que hay que celebrar que el capitalismo, la innovación y el emprendimiento han desarrollado (incremento del ingreso per cápita, reducción de la pobreza, reducción de la mortandad), pero también creemos que hay que elevar ese capitalismo, porque si no, lo vamos a destruir y ya estamos viendo esos síntomas”, sostuvo.

Uno de los principales cuestionamientos de Fernández González al capitalismo tradicional es haber reducido el éxito empresarial a la maximización de utilidades y a declarar que la responsabilidad de una empresa es utilizar sus recursos para aumentar los beneficios para los accionista, visión acuñada por el economista Milton Friedman y reforzada durante décadas.

Desde el enfoque del capitalismo consciente, esta lógica resulta limitada. Las utilidades son necesarias, afirmó, pero no deben ser el fin último del negocio.

“Cuando nos enfocamos exclusivamente en las utilidades es en donde empezamos a tener las consecuencias que tenemos ahora. Creemos que la idea tradicional del negocio del capitalismo no es una opción y que hay que cambiar, hay que modificar, hay que ajustar y hay que repensar”, expuso.

Los cuatro pilares del capitalismo consciente, un modelo con propósito

Francico Fernández González subrayó que el capitalismo consciente se sostiene en cuatro pilares que funcionan de manera interdependiente:

  1. Propósito superior, que va más allá de maximizar ganancias y busca generar soluciones rentables a problemas sociales y ambientales.
  2. Interdependencia de los grupos de interés, reconociendo que colaboradores, comunidades, proveedores, clientes y medio ambiente están profundamente conectados.
  3. Liderazgo consciente, con visión de largo plazo y una genuina preocupación por las personas.
  4. Cultura de cuidado, basada en confianza, transparencia, cercanía y empoderamiento.

Cuando uno de estos elementos falla, el modelo pierde viabilidad. Cuando se fortalecen en conjunto, se genera un círculo virtuoso de valor y bienestar.

Fernández González puso especial énfasis en el salario digno como un componente central de la prosperidad compartida.

Durante décadas, explicó, muchas empresas pagaron salarios porque es lo que dictaba el mercado, sin pensar si a sus colaboradores les alcanzaba para una vida digna. Hoy, aunque el salario mínimo en México ha comenzado a superar la línea de pobreza, el reto sigue siendo enorme.

En su presentación explicó iniciativas como Vida Digna y Empresa Contigo en la que ya participan algunas empresas y que demuestran que mejorar el ingreso de los trabajadores es una estrategia empresarial que reduce rotación, incrementa productividad y fortalece el compromiso.

“Una empresa consciente debe tener un alto desempeño, ese es un motor, el otro motor es esta cultura de cuidado de las personas. Esa combinación es la que va a generar esos resultados”, dijo.

Empresas que generan más que riqueza financiera

Para Fernández González, una empresa consciente no solo crea valor económico. También genera riqueza social, natural, cultural e intelectual, impactando positivamente en los territorios donde opera.

Aclaró que ser una empresa consciente no es un programa temporal ni una certificación, sino una cultura, una mentalidad y una forma de hacer negocios.

“No limitemos la riqueza que generan las empresas nada más a lo financiero. La riqueza también es natural, es social, es intelectual, es cultural, es física y todo ese tipo de riqueza una empresa puede generar, y puede abonar que incremente la riqueza de estos tipos en todos sus grupos de interés”, manifestó.

Ante los desafíos que enfrenta no solo la Región Mar de Cortés, sino el país y el mundo, las empresas tienen la responsabilidad de asumir su papel como agentes clave de transformación social y ambiental, y el capitalismo consciente es una ruta hacia la prosperidad incluyente y sostenible.

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