En Baja California Sur, considerado uno de los estados con mayor estrés hídrico de México, un rancho en las colinas cercanas a San Bartolo está demostrando que la captación de agua de lluvia puede convertirse en una herramienta efectiva para enfrentar la escasez de agua.
En Rancho La Piedra, la ganadera Mónica Robinson Bours Muñoz ha impulsado durante casi dos décadas un sistema de más de 2,000 micropresas construidas con piedra, madera y materiales reciclados que permiten frenar el escurrimiento del agua de lluvia y favorecer su infiltración en el suelo.
El principio detrás del proyecto es sencillo: aprovechar cada tormenta para que el agua no desaparezca rápidamente hacia el mar, sino que permanezca en el paisaje y recargue los acuíferos.
“Esto es un desierto”, explica Bours Muñoz. “Antes de extraer algo, primero siembra el agua”.
Una región que depende del agua subterránea
La península de Baja California recibe lluvias escasas —alrededor de 180 milímetros al año— y prácticamente no cuenta con ríos permanentes. Por ello, gran parte del abastecimiento de agua depende de acuíferos profundos.
Sin embargo, el crecimiento urbano y turístico ha incrementado la extracción de agua subterránea en la región, lo que ha generado déficits en varios acuíferos y riesgos de intrusión salina.
“Toda la sociedad aquí depende del agua subterránea, de los acuíferos”, explica Enrique Troyo Diéguez, investigador del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste.
En este contexto, ralentizar el flujo del agua de lluvia puede marcar la diferencia. Las micropresas construidas en Rancho La Piedra reducen la velocidad del escurrimiento superficial, lo que permite que una mayor cantidad de agua se infiltre en el suelo y contribuya a la recarga del acuífero
Un sistema construido paso a paso
El proyecto comenzó con pequeños experimentos: barreras de piedra en los cauces y estructuras simples para atrapar sedimentos. Con el tiempo, esas intervenciones se transformaron en una red de captación de agua que hoy incluye estanques de retención, más de 20 tanques de almacenamiento y cuatro cisternas.
De acuerdo con estimaciones del rancho, el sistema reduce hasta en 50% el flujo superficial del agua, lo que permite retenerla por más tiempo en el paisaje.
“La gente pregunta: ‘¿Qué cultivan en su granja?’. Agua”, dijo con una gran sonrisa Geraldo Higuera, administrador del rancho. “Diría que el 90% del trabajo que hemos hecho en el rancho es para el agua. Se trata de retenerla, filtrarla y recargar los pozos”.
El agua captada se utiliza para diversas actividades del rancho, desde el riego de huertos hasta el mantenimiento de árboles frutales y la operación cotidiana de la propiedad.
Educación y restauración del paisaje
Además de mejorar la disponibilidad de agua, el proyecto ha contribuido a regenerar el suelo y la vegetación en la zona. El rancho también funciona como un espacio de aprendizaje para estudiantes, investigadores y productores interesados en estrategias de restauración de cuencas y captación de lluvia.
Aunque su implementación puede implicar costos, Bours Muñoz considera que incluso intervenciones pequeñas pueden generar cambios significativos en regiones áridas.
Ante la creciente presión sobre los acuíferos de Baja California Sur, iniciativas como la de Rancho La Piedra son testimonio de cómo la captación de lluvia y la restauración del paisaje pueden complementar las políticas públicas para fortalecer la seguridad hídrica en zonas con escasez de agua.
Fuente: Yale Climate Connections