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Empresa, emprendimiento y economía

ESG, el nuevo filtro que redefine la competitividad empresarial
Sostenibilidad
ESG, el nuevo filtro que redefine la competitividad empresarial
El avance regulatorio global acelera y exhibe una brecha estructural en la preparación del sector privado en México.

Durante años, la sostenibilidad en el ecosistema empresarial mexicano operó como un filtro estético, un recurso para embellecer reportes sin transformar el fondo del negocio. Esa etapa terminó. Hoy, el mercado global ha endurecido las reglas y convertido los criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG) en un examen de supervivencia.

Un artículo publicado por Expansión ESG destaca que, impulsados por el rediseño de las cadenas de suministro y el auge del nearshoring, los reguladores han elevado el estándar. La métrica climática comienza a pesar tanto como el flujo de caja, y en los consejos de administración surge una pregunta inevitable: ¿están realmente preparadas las empresas mexicanas para este nuevo entorno?

La respuesta, aunque incómoda, es no del todo.

Una regulación que avanza más rápido que la adaptación

A nivel internacional, el ritmo normativo es vertiginoso. Europa ya exige el principio de doble materialidad a través de su directiva de sostenibilidad corporativa, obligando a las empresas a reportar tanto los riesgos financieros derivados del cambio climático como su impacto en el entorno.

En Estados Unidos, las reglas de divulgación climática avanzan pese a tensiones legales, mientras que los estándares globales IFRS S1 y S2 se consolidan como referencia.

México ha dado pasos relevantes. El Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera impulsó las Normas de Información de Sostenibilidad, incluyendo la NIS B-1 con indicadores básicos que buscan estandarizar métricas clave. Sin embargo, contar con lineamientos no garantiza su correcta implementación.

Datos recientes muestran que más del 80% de las grandes empresas en el país ya publica reportes de sostenibilidad, superando el promedio regional. No obstante, la calidad y profundidad de estos informes aún dista de los estándares internacionales.

El riesgo de quedarse fuera del juego

La brecha más crítica está en la gobernanza. Mientras en Europa la doble materialidad ya es práctica común, en México muchas empresas aún enfrentan dificultades para medir emisiones complejas o traducir riesgos ambientales —como la pérdida de biodiversidad— en impactos financieros concretos.

La desconexión también es estratégica. Solo una minoría vincula objetivos ESG con la remuneración de sus directivos, lo que limita su integración real en la toma de decisiones. Sin incentivos claros, la sostenibilidad sigue siendo, en muchos casos, un discurso paralelo.

En el contexto del nearshoring, esta debilidad se convierte en un riesgo tangible. Las empresas globales exigirán a sus proveedores estándares ESG rigurosos; no cumplirlos significará quedar fuera de las cadenas de valor.

La sostenibilidad ya no es un componente accesorio. Es un criterio central de competitividad. Las organizaciones que asuman este cambio con rigor —integrando datos verificables y gobernanza sólida— no solo cumplirán con la regulación, asegurarán su lugar en la economía del futuro. Las demás enfrentarán un escenario cada vez más estrecho.

El filtro ESG ya está en operación, y el tiempo para adaptarse se agota.

Fuente: Expansión ESG

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