En medio de una transición energética que avanza, pero no logra desplazar a los combustibles fósiles, México aparece como un país que se mueve a un ritmo más lento que el resto del mundo.
La edición 74 del Statistical Review of World Energy 2025 confirma una tendencia global que indica que las energías limpias crecen, pero también el consumo total de energía, lo que mantiene vigente el dominio del petróleo, el gas y el carbón.
El informe documenta que la demanda energética mundial volvió a alcanzar un máximo histórico en 2024, con un crecimiento superior al 2%, impulsado principalmente por el aumento en el consumo eléctrico. Sin embargo, este crecimiento no ha venido acompañado de una reducción en el uso de combustibles fósiles, que continúan siendo la base del sistema energético global y responsables de nuevas cifras récord en emisiones de carbono.
En ese escenario, México refleja con mayor claridad las tensiones de esta transición incompleta. Más del 90% de su consumo energético sigue dependiendo de hidrocarburos, especialmente petróleo y gas, lo que limita la diversificación de su matriz energética y retrasa su avance hacia fuentes más limpias.
A diferencia de otras economías emergentes, donde la expansión de energías renovables avanza con mayor dinamismo —particularmente en Asia—, el crecimiento de estas fuentes en México ha sido más moderado. Esto coloca al país en una posición intermedia, porque no es ajeno a la tendencia global, pero tampoco forma parte del grupo que está acelerando el cambio energético.
El Statistical Review plantea que el mundo no está sustituyendo energías, sino sumándolas. Las renovables crecen, pero sobre una demanda que también se expande, lo que impide reducir de forma significativa el uso de combustibles fósiles.
Para México, el reto es particularmente complejo. No solo debe responder a una demanda creciente de energía, sino hacerlo en un contexto global donde la transición avanza sin lograr aún un punto de inflexión.
La pregunta de fondo no es solo qué tan rápido crecen las energías limpias, sino si ese crecimiento será suficiente y a tiempo para cambiar el rumbo.
Fuente: KPMG