Diez años después de la firma del Acuerdo de París y de la adopción de la Agenda 2030, el cambio climático continúa siendo uno de los principales desafíos globales. La transición hacia economías bajas en carbono avanza de forma desigual y requiere personas capacitadas para transformar la manera en que producimos, consumimos y trabajamos.
En ese escenario, las denominadas green skills o habilidades verdes se han convertido en el nuevo lenguaje del mercado laboral.
Aunque no existe una definición única, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas coincide en que las habilidades verdes integran conocimientos, capacidades y valores orientados a la sostenibilidad ambiental.
Desde la academia, Natalí Basilico y Carles Bruguera, investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), las describen como las competencias que permiten adaptar productos, servicios y procesos a los efectos del cambio climático y a la normativa ambiental. Más allá de los matices, su función es clara: son el puente entre los compromisos climáticos y su aplicación real en la economía.
Del compromiso climático al empleo real
La incorporación de estas competencias está transformando el mundo del trabajo. De acuerdo con el informe Habilidades para impulsar la sostenibilidad: aprendizajes desde América Latina y el Caribe, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), avanzar hacia una economía verde implica modificar tareas, perfiles y estructuras productivas.
El organismo identifica tres tendencias: la reducción de empleos en sectores altamente contaminantes, la creación de nuevas ocupaciones verdes y la evolución de puestos tradicionales para cumplir con estándares ambientales cada vez más exigentes.
La demanda de talento verde crece más rápido que la oferta
Los datos del mercado confirman esta aceleración. El Green Skills Report 2025 de LinkedIn señala que el talento con habilidades verdes creció 4.3% a nivel global, pero la contratación avanza a un ritmo mucho mayor. Las personas con green skills tienen 46.6% más probabilidades de ser contratadas que el promedio de la economía, lo que revela una brecha entre oferta y demanda.
El Foro Económico Mundial, en su Reporte del Futuro del Trabajo, coincide, al destacar que entre 2022 y 2023, las vacantes que exigían al menos una habilidad verde aumentaron casi 22%.
Las habilidades verdes ya no son solo para especialistas
Aunque los perfiles técnicos —ingenierías, ciencias ambientales o energías renovables— siguen siendo altamente demandados, las habilidades verdes ya no se limitan a especialistas. Hoy son clave también para directivos, responsables de ventas, marketing e investigación y desarrollo, así como para industrias manufactureras y de abastecimiento.
Sectores como la energía, la tecnología o la moda sostenible requieren conocimientos en eficiencia energética, economía circular, materiales reciclados y legislación ambiental, combinados con pensamiento crítico y visión estratégica.
Ante este escenario, la formación y la capacitación se vuelven esenciales. Universidades, organismos internacionales y empresas coinciden en la necesidad de impulsar procesos de reskilling y upskilling.
Cada vez más compañías integran las habilidades verdes de forma transversal en sus estrategias, conscientes de que no se trata solo de cumplir con regulaciones, sino de asegurar su viabilidad a largo plazo.
Hoy, las green skills ya no son una tendencia emergente: son una condición mínima para que la transición ecológica sea posible, justa e inclusiva. El futuro del empleo, al igual que el del planeta, dependerá de qué tan rápido seamos capaces de aprender este nuevo lenguaje.
Fuente: BBVA Sostenibilidad